Unión entre homosexuales

Fernando y Erick son pareja desde hace dos años, conviven solos en un pequeño apartamento, comparten gastos, familias, amistades, vidas. Son felices y quieren legalizar su amor. En Venezuela no hay leyes que registre ni legalicen los matrimonios o uniones homosexuales.

 Ellos tendrán que emprender un viaje a algún país que reconozca el derecho jurídico de su pareja. Enfatizan que necesitan casarse para un mayor reconocimiento en la pareja, sobre todo la protección legal en caso de muerte o separación de alguno de ellos. Además, sería un gran logro para la comunidad homosexual porque tendrían los mismos derechos e igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales.

México aprobó una legislación que reconoce y legaliza las uniones del mismo género. Asimismo, en Brasil, UruguayColombia, Argentina y Ecuador hay "uniones civiles" que reconocen algunos derechos de la pareja, lo cual es casi como un matrimonio.

Algunas naciones no utilizan la palabra matrimonio porque proveniende dos palabras del latín: la primera matris significa "madre" y la segunda, munium "gravamen o cuidado". Según el portal argentino El Clarín, la Real Academia Española acepta extender el significado de matrimonio para definir parejas del mismo sexo

Este tipo de legalización es nueva en la región. En Venezuela no hay discusión acerca de este tema que afecta a los homosexuales. No basta con un artículo en la Constitución que desaprueba la discriminación, un país donde los ciudadanos tienen los mismos derechos es una sociedad feliz.

Cuando yo comencé a leer, gracias a Cien Años de Soledad...#GraciasGabo

Comencé a leer novelas a la edad de los once años, durante dos  años los libros de Paulo Coelho alimentaban mi apetito lector, me gustaban sus libros, eran dulces y empalagosos, como los cuentos de Disney donde siempre hay un mago y el personaje principal tiene que creer en él, ser buena persona y al final consigue una vida maravillosa. 

Fue a mediados de los 14 años de edad que mi madre me compró  "Cien años de soledad", era una edición especial del diario El Nacional, carátula dura, amarilla y negra. Pero en ese momento yo solo ví las 400 y pico de páginas que tenía que leer, eso hizo que guardará el libro por lo menos dos semanas después de haberlo recibido. 

Al principio no entendía nada sobre Cien Años de Soledad, estaba acostumbrada a una literatura lineal, a leer "Érase una vez..." o "El muchacho se llamaba Santiago y empezaba oscurecer...". En fin, pensé que ningún libro podía comenzar de atrás para delante o viceversa, seguí leyendo poco a poco, hasta que sin darme cuenta fui parte de Macondo, ese pueblo imaginativo parecido a cualquier país de nuestra latinoamerica. 

Me enternecí y erizó la piel cuando iban a fusilar a Aureliano Buendía, por un momento sentí envidia de Remedios La Bella y me persigné cuando Amaranta tuvo un romance con su sobrino, Aureliano José. Se me salio una lagrimita cuando Úrsula Iguarán se quedó ciega y en mi adolescencia como no me gustaba aún un muchacho, pensé que era como Aureliano que había nacido para no amar a las personas. 

Desde el día en que Macondo desapareció de la faz de la tierra, dejé de leer Paulo Coelho y comencé a buscar escritores latinomericanos, como los cuentos de terror de Horacio Quiroga o la cruda realidad que pinta Vargas Llosa en La Ciudad y Los Perros, hasta las historias persas de Las Mil y Una Noche.

 Recuerdo haber desempolvado una biblioteca con libros de hojas de periódicos que dio el gobierno de Chávez cuando pase a secundaria, no recuerdo cuantos libros tenía esa cajita con los colores de la bandera, pero leí la mayoría, desde Cantaclaro hasta ¿Por quién doblan las campanas ? de Hermingway. 

Ciertamente  a los seis años de edad aprendí a leer, pero realmente aprecié ese don de la comunicación, única en los seres humanos cuando leí Cien Años de Soledad, que despertó en mi la curiosidad y me abrió las puertas a un mundo mágico donde he hasta volado. Por eso tengo que estar agradecida con mi madre y especial con Gabriel García Márquez quien me involucró en ese realismo mágico e hizo que apreciera los buenos libros, historias poderosas que hacen que crezcan cada día mi imaginación, me alimentan y nutren. Realmente son estimulos para el alma.  

#GraciasGabo por Cien Años de Soledad y por muchas cosas más.

A tus 70 años... Abuela

No parece que tuviera tantos años de sabiduría encima, tu mente está llena de momentos invaluables como la caída de Pérez Jiménez, el caracazo y hasta el terremoto del '67.

A pesar que a veces los años te traicionan con algún recuerdo, tú siempre encuentras la manera de acordarte de lo sucedido.  Es un honor escuchar cada relato o cuento que sale de tu boca, porque tu voz en el viento se traduce en una moraleja.

Las arrugas en tu rostro sólo acentúan lo bella que estás con los años, tus  ojos que ya pierden luz han visto pasar insuperables cosas, tu tronco no puede más y las manos ya no tienen las fuerzas que tenías antes, en tu vida trabajaste en casa de familia, fuiste costurera y hasta buhonera. 


No te rendiste ante los problemas, criaste un hijo sola y ayudaste a cuidar a sus tres hijas. Fuiste hija, madre, padre y ahora eres abuela, te has quejado muchas veces, pero nunca te has dado por vencida. Porque siempre has sido luchadora como buena venezolana.

Sé que a veces le pides a Dios que te lleve porque estás muy vieja y nadie te necesita, pero creo que estás equivocada, tus extensos regaños y las conversaciones hacen que las personas cambien su manera de pensar. Cada sonrisa que das le alegran la vida a cualquiera.

Por eso a tus 70 años quiero decirte que no te des por vencida, abatida y triste, puede ser que no tengas la juventud de una persona de 20 años, pero muchas quisieran llegar a tú edad con la fortaleza, experiencia y conocimientos que entregas cada día.

A tus 70 años no quiero verte nostálgica por tu pasado sino alegre por el futuro, porque estoy segura de que Dios, padre celestial, te va a dar la suficiente vida y energía que necesitas para poder seguir con tu camino así él brindará más tiempo a tus seres queridos para compartir sus vidas contigo y poder llamarte (mirándote a los ojos) las palabras que abren las puertas de tú corazón "abuelita".